Sergio Cánovas Cuenca Psicoterapia en Murcia Psicología Clínica Psicoanálisis
 Sergio Cánovas Cuenca                            Psicoterapia  en Murcia  Psicología Clínica                                                     Psicoanálisis                                                           

Pacientes

A veces conviene usar el diván. Permite una exploración mental más profunda de sensaciones, emociones, sentimientos, pensamientos y de todos los contenidos de nuestro mundo interno siguendo la regla de decir todo, la regla de la asociación libre.

Pero no siempre lo hacemos de este modo.

Toda persona siente en algún momento de su vida algún grado de inadecuación, sufrimiento, extrañeza o malestar, o bien tiene simplemente la sensación de estar enferma.

Todo el mundo intenta arreglárselas por sí mismo todo el tiempo que puede sin tener que consular, sin tener que contar lo íntimo, muchas veces por sentimientos de vergüenza, miedo o culpa que temen tener que afrontar.

La verdad es que casi todo el mundo tiene que vencer una resistencia enorme antes de hablar de sus estados mentales, de su malestares, ansiedades, traumas, tristeza, de cualquier clase de síntomas, o en general de sufrimiento si lo encuentra inmotivado.

A veces la naturaleza de lo que hace sufrir es dificil de explicar para el paciente. Se piensa que es dificil de entender y en todo caso son cosas tan sutiles o raras que se teme hasta pronunciarlas para no sentirse peor o más grave, como ocurre generalmente con las obsesiones, con las sensaciones de vacío, la confusión mental o con los cambios inexplicables de humor.

Hablar de cómo estamos, de cómo nos sentimos, es también vivido como una herida en nuestro sentimiento de dignidad (o autoestima) y entonces estas dificultades que tenemos las justificamos de muchas formas. A veces se puede pensar, de hecho nos lo dicen los pacientes, ¡es que yo no creo en los psicólogos! 

 

La experiencia nos demuestra  que la inmensa mayoría de las personas tienen una idea equivocada de lo que se hace en una consulta de Psicología, o al menos yo veo en mis pacientes que tienen una idea equivocada de lo que podría ocurrir  en caso de que acudieran a consulta.

Muchas personas asocian nuestro trabajo al que hacen los médicos o bien a otras figuras que orientan o aconsejan ante los problemas de salud o los problemas de la vida, como por ejemplo sacerdotes. Y la verdad es que a veces es ese justamente el objetivo que tienen algunas personas al llegar y tenemos que asumir pero a pesar de eso enfocamos nuestro trabajo a descubrir con el paciente  la importancia  de una indagación compartida con el psicoterapeuta para  romper con posiciones de dependencia a figuras de autoridad y  lograr de este modo aumentar el sentimiento de dignidad y poder sobre sí mismos, y sintiendo su viaje en psicoterapia como una genuina y auténtica gesta personal.

 

Una sesión de terapia no es una dosis de felicidad. Preparamos a los pacientes para hacer un viaje. Un viaje al interior. Epopeya que culmina en un conocimiento más amplio de si mismos con la consecuente disolución implícita de los síntomas que es el objetivo práctico que se quiere conseguir y que le muestra al paciente  que vive tirando de una losa, con un gasto de energía vital que le lleva a vivir una vida sin intensidad, a sentirse triste, sin expectativas, en un eterno retorno de las mismas dificultades, de las mismas modalidades de relación, de las mismas formas fracasadas de vivir.

 

Cuando el caso lo requiere damos al paciente una regla para que el paciente sepa lo que tiene que hacer para estar seguro de que está poniedo de su parte. Y esa regla es la regla de la Asociación Libre, modalidad propuesta por Freud hace ya mucho tiempo  y que consiste en decir todo cuanto en nuestra presencia percibe en su interior, ya sea sensaciones, emociones, sentimientos, pensamientos, deseos, recuerdos, fantasías, todo contenido interno que encuentre en sí mismo  a través de su capacidad introspectiva.

Con ese método conseguimos que  la amplitud de lo que el paciente es capaz de reconocer dentro de sí, como suyo propio,aún con extrañeza, aumente enormemente lo que supone tener nuevas oportunidades para un vivir creativo y más acorde a sus propios objetivos.

Este método de trabajo reduce la disociación de modo que el paciente se encuentra acorde con lo que hace, sintiéndolo como algo propio y necesario, lo que va a hacer posible que, aún cuando tenga que atravesar experiencias de sufrimiento en consulta, quiera venir a su espacio, su dia, su hora.

Este método asegura que el paciente se encamina irremediablemente a través del diálogo psicoterapéutico a hablar de lo que necesita, sea lo que fuere, para encontrar en ello la curación o estado mental que busca. Se trata de un método centrado en la vida del paciente que da contexto a su su enfermedad.

Es un método centrado en su persona, en sus necesidades y deseos.

 

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© Sergio Cánovas - Psicólogo